Aquellos virus que emergen de granjas avícolas pueden aniquilar a la mitad de la humanidad, alertan

Cada año, millones de pollos son criados para aprovechar su carne y huevos en todo el mundo. Como cualquier otra industria, la agricultura animal intensiva apunta a obtener la máxima eficiencia y ganancias invirtiendo la menor cantidad de dinero. Por lo tanto, los animales en las granjas industriales a menudo se crían en establos superpoblados en los que carecen de ventilación y luz natural, bajo malas condiciones sanitarias, uso irresponsable de antibióticos, atención veterinaria limitada o nula y prácticamente con ninguna variedad genética entre los animales. Todos estos factores son importantes propulsores de nuevas enfermedades. Tal situación tiene el potencial de acabar con la mitad de la humanidad, según un experto en la materia.

Michael Greger, un científico y médico estadounidense, publicó recientemente un libro titulado "Cómo sobrevivir a una pandemia" que advierte que el mundo puede enfrentar otras pandemias similares y mucho más fuertes que el Covid-19, si continuamos criando de la forma que lo hacemos actualmente.

"Con las pandemias propagando virus de humano a humano de forma abrupta, nunca es cuestión de si habrá o no una nueva, sino cuándo", dijo Greger. El especialista anuncia que este tipo de virus apocalíptico que emana de granjas de pollos donde los animales están hacinados y bajo condiciones poco saludables tiene el potencial de eliminar a la mitad de la humanidad. "La civilización tal como la conocemos dejaría de existir".

Créditos: Andrew Skowron

En su libro, Greger también enfatiza que hay varios brotes de enfermedades que comenzaron con el consumo de animales, las denominadas enfermedades zoonóticas. Cita el brote de H5N1 en Hong Kong en 1997 como el primer ejemplo. Durante esa pandemia, el gobierno mató a 1.3 millones de pollos en un intento de eliminar el virus, pero desde entonces ha habido dos brotes más entre 2003 y 2009 fuera de China, lo que nos lleva a comprender que este tipo de pandemias nunca se detienen.

Otro ejemplo es la gripe aviar, un virus que ataca a las aves. Entre 1996 y 2008, los virus HPAI resurgieron al menos 11 veces. Los estudios muestran que la aparición de nuevos brotes está directamente relacionada con la producción avícola, intensificada en gran medida debido a la creciente demanda de los consumidores.

A medida que crece la población humana, también aumenta la demanda de alimentos, así como la ganadería industrial. Esto cuenta con graves consecuencias: los animales se crían en situaciones de confinamiento extremo y en malas condiciones sanitarias; el creciente uso de antibióticos en la agricultura animal y la consiguiente resistencia a estos medicamentos; el consumo de animales salvajes que portan enfermedades graves; o debido a la deforestación causada por la cría de animales, que nos expone más a los animales salvajes y a los patógenos.

Pero Greger, el experto internacionalmente reconocido en temas de salud pública, no es el único que destaca el vínculo entre la agricultura intensiva y las pandemias. Recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un informe que indica, entre otras cosas, que factores como la intensificación agrícola, el aumento de la demanda de proteínas animales, la deforestación y el cambio climático podrían conducir a la aparición de nuevas pandemias.

La institución destaca que, en muchos países de ingresos medios y bajos, hay un rápido aumento en el consumo de productos animales, lo que hace que la producción de carne haya crecido un 260% y los huevos 340% a nivel mundial en los últimos 50 años. No sorprende que, según el informe, “desde 1940, las medidas de intensificación agrícola, como represas, proyectos de riego y granjas industriales, se hayan asociado con más del 25 por ciento de todas las enfermedades infecciosas, y más del 50 por ciento de las zoonóticas que han surgido en los humanos ".

Si queremos evitar futuras pandemias, tenemos que cambiar todo nuestro sistema alimentario. Necesitamos dejar eventualmente los productos animales y pasar a una dieta basada en plantas. Dejar de consumir carne, huevos y productos lácteos es una de las mejores cosas que podemos hacer por el medio ambiente y la salud pública del mundo, sin mencionar que cada uno de nosotros colabora para un mundo más justo y compasivo para los animales. Haga clic aquí para aprender cómo comenzar ahora.