Falso o verdadero: ¿vacas con agujeros en sus estómagos?

Luce como ciencia ficción o noticias falsas, pero la imagen de vacas con su vientre perforado es real y desafortunadamente esto es una práctica más común de lo que podemos imaginar.

 

La ONG de protección animal francesa L214 ha publicado recientemente una investigación que muestra vacas explotadas por la industria láctea con algo llamado “fístula”. Es un anillo de plástico de 15-20 centímetros insertado sobre un agujero que conecta sus estómagos con el exterior. Es es una técnica invasiva y dolorosa que tiene como objetivo realizar investigaciones sobre la digestión de los animales y cómo se comportan los diferentes tipos de alimentos en sus estómagos. Todo en nombre de incrementar la productividad y la rentabilidad.

 

 

Los videos capturados muestran empleados tirando de la cánula y colocando sus brazos enteros dentro del estómago de las vacas. En escenas que muestran el dispositivo más cerca, es posible ver que hay fugas de líquidos del agujero. En algunos casos la fístula no encaja bien en el cuerpo del animal, dejando su herida expuesta.

 

Además, las vacas se encuentran en una espacio cerrado, en un corral tan pequeño que sólo pueden estar de pie. Pasan 10 de los 12 meses del año encerradas en un cuarto, en piso de cemento, sin ningún tipo de comodidad, rodeadas de su propio excremento.

 

Mientras tanto, sus terneros son mantenidos a distancia, en pequeñas celdas, privados de cualquier tipo de contacto con sus madres. A través de un tubo, son alimentados con un producto lácteo reconstituido.

 

Echa un vistazo:

 

Las vacas fistuladas no son casos aislados

 

El caso fue expuesto en una propiedad perteneciente a la compañía Sanders, relacionada al grupo agro-industrial Avril, uno de los más grandes de Francia. En esta planta específicamente, 220 vacas lecheras son mantenidas con la “meta” de producir 1.2 billones de litros de leche por año. La selección genética y manipulación, además de usar las fístulas, fuerza a cada una a producir tres veces más la cantidad de leche necesaria para su propio ternero.

 

Desafortunadamente, las vacas fistuladas no están limitadas a esta compañía o a Francia. Esto es una práctica estándar en la industria y es llevada a cabo en muchísimas locaciones alrededor del mundo, bien sea para los lácteos o la producción de carne.
 

Mucho más allá de la fístula

 

No es novedad que la industria láctea y cárnica no miden consecuencias cuando se trata de incrementar sus rentabilidades — especialmente cuando se trata del bienestar animal.

 

Con o sin fístula, la producción de leche es extremadamente cruel con los animales. Las vacas son inseminadas constantemente y están siempre embarazadas. Después de todo como cualquier mamífero, es necesario tener un bebé para producir leche. 

Cuando nacen, los terneros pasan sólo unos pocos días con sus madres, ya que si beben su leche la producción se verá reducida. Los novillos, en algunos países, son confinados en un pequeño corral donde apenas pueden moverse hasta que es momento de sacrificarlos. Con solo pocas semanas de vida, serán convertidos en carne y vendidos como ternera. Las hembras están a menudo encadenadas y mantenidas aisladas durante sus primeros 4 o 6 meses de vida y son criadas para convertirse en vacas lecheras, igual que sus madres, y con más o menos un año de vida comienzan a ser inseminadas. 

 

 

Mientras tanto, sus madres están de luto por no poder cuidar de su bebé. Las vacas son animales inteligentes y sociables y tienen una relación muy afectiva con sus terneros. Hay reportes de madres que lloran por noches enteras, sufriendo por estar lejos de sus bebés. Algunos videos, como este, muestran lo que son capaces de hacer por protegerlos.

 

 

Las vacas son ordeñadas constantemente por máquinas, lo que significa que la mayoría sufre mastitis severa, dolorosas infecciones en sus glándulas mamarias, lo cual puede incluso producir una necrosis mamaria.

 

Bajo condiciones naturales, las vacas pueden vivir por encima de 20 años. Sin embargo, las vacas explotadas bajo la industria láctea viven solamente hasta 5 años. Al final de sus cortas vidas, cuando sus cuerpos están agotados por las sucesivas gestaciones, no producen tanta leche para generar los niveles de rentabilidad y son sacrificadas por su carne.

 

¿Y ahora qué? ¿Qué puedo hacer?


Sabiendo cómo son tratadas las vacas en la industria láctea ¿te ha dejado esto con la sensación de que lo animales merecen más de nosotros? Sabemos cómo te sientes. Parece una realidad muy distante de nosotros como para ser capaces de cambiarla, pero la realidad es que está en nuestras manos (o preferiblemente, en nuestros platos) hacer algo por ellos!

 

Un simple cambio en nuestros hábitos alimenticios pueden evitar situaciones como la de las vacas en la industria láctea. Tú puedes empezar con nuestro Desafío 21 Días Veg!

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