Piden al Banco Mundial no financiar las granjas industriales más grandes del Ecuador



En el día de hoy, 16 de abril, una coalición de ONGs ha enviado una carta al consejo de la Corporación Financiera Internacional (IFC), la rama prestamista del Banco Mundial, pidiendo que voten en contra de la propuesta de préstamo de 50 millones de dólares para la expansión de Pronaca, la industria de producción animal más grande de Ecuador con una historia controversial por ser causante de graves problemas sociales y ambientales.


Una investigación realizada por Mongabay en cooperación con el períodico The Guardian y Bureau of Investigative Journalism reveló que Pronaca ha construido más de 30 granjas industriales de cerdos y aves que confinan millones de animales en la provincia ecuatoriana de Santo Domingo de los Tsáchilas desde los años 90s. Los residentes del sector dicen que los desechos de los animales eventualmente terminan en sus ríos, infectando con bacterias fecales coliformes, causantes de problemas de piel y gastrointestinales, además de dificultades respiratorias. Los documentales Pig Business, Caso Ecuador y Detrás de la Carne también documentan conflictos similares.


“Como institución financiera, las inversiones del IFC deben ser guiadas por el interés público. Esto no es lo que está ocurriendo, de hecho es lo contrario. Es tiempo de que esta institución financiera deje de invertir en la expansión de granjas industriales, como los planes que tiene con Pronaca en Ecuador”, dice Merel van der Mark, coordinadora del programa de bienestar animal y finanzas de Sinergia Animal, una de las ONGs que ha liderado los intentos de contacto con IFC. “Estamos invitando a la gente de todo el mundo a unirse a nuestro llamado para detener esta situación, a través de nuestro sitio web www.sinergiaanimalinternational.org/divestfactoryfarming y enviar mensajes al IFC hoy”, agregó.


Desde 2004, el IFC ha entregado a la compañía ecuatoriana Pronaca al menos 120 millones de dólares en préstamos. En 2010, comunidades locales presentaron una denuncia formal contra Pronaca, por contaminar fuentes de agua, impactar los suelos y la calidad del agua, y tener un impacto ambiental negativo en un bosque protegido. Lamentablemente, la denuncia fue cerrada sin una investigación pertinente y sin alcanzar un acuerdo con las comunidades afectadas. Sin importar la falta de permisos ambientales, en 2013 el IFC financió nuevamente a Pronaca. “Es realmente preocupante que de este sitio de divulgación sobre el préstamo de Pronaca quede claro que el IFC no pide como requisito a Pronaca consultar con comunidades aledañas y obtener su apoyo” añade van der Mark.


Sinergia Animal en alianza con las organizaciones Feedback, Global Forest Coalition y Friends of the Earth ya han enviado dos cartas al IFC, pidiéndole a la corporación que se comprometa a desinvertir el sector de ganadería industrial. Ellos sostienen su pedido con evidencia científica que comprueba que el sector contribuye con la crisis climática, es una causa de importantes problemas sociales, pobres condiciones de bienestar animal, deforestación, degradación del medio ambiente, pérdida de biodiversidad, contaminación hídrica y atmosférica, y un riesgo creciente de resistencia a los antibióticos y nuevas pandemias. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la ganadería industrial es uno de los factores claves en la emergencia de nuevas enfermedades zoonóticas.


La eliminación de las granjas industriales puede mitigar el cambio climático y crear millones de trabajos


“Será imposible alcanzar las metas del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible sin un cambio fundamental en nuestros sistemas alimentarios, alejándonos de la producción animal industrial hacia sistemas más sostenibles, basados en plantas”, afirma van der Mark. Estudios importantes y recientes, tales como el de Chatham House, IPBES e IPCC han destacado los múltiples impactos de los sistemas actuales, y la importancia de un cambio en la manera en que producimos los alimentos.


Tal giro tendría también beneficios económicos. Un estudio por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Internacional del Trabajo descubrió que el cambio a una economía con cero emisiones líquidas de carbono—que incluye como uno de sus pilares principales un sistema alimentario más saludable, sustentable y basado en plantas— generaría 19 millones de nuevos empleos en América Latina y el Caribe.


“El IFC debería considerar la evidencia científica y ser consecuente con su compromiso de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las metas del Acuerdo de París para mitigar el cambio climático”, declaró van der Mark. “Esperamos que el consejo del IFC no solo vote en contra de futuras inversiones en este proyecto controversial de Pronaca, sino que también detenga cualquier financiamiento al sector de producción animal industrial. Debería financiar y facilitar, en vez, la transición a sistemas alimentarios sostenibles agroecológicos y con prácticas sustentables'', propone.