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Los argentinos desconocen el origen de los huevos que consumen”, advierte ONG

  • 15 feb 2025
  • 3 min de lectura

En el país se producen 553 huevos por segundo, sin embargo, la información sobre el origen del producto disponible para el consumidor es prácticamente inexistente de acuerdo con Sinergia Animal.


En 2024, la industria del huevo en Argentina alcanzó un nuevo récord: 553 huevos se producen por segundo, posicionando al país como el segundo consumidor per cápita a nivel mundial. La ONG internacional Sinergia Animal advierte que, mientras el consumo crece, la información para los consumidores sobre el origen de este producto en el país sigue siendo prácticamente inexistente. 

Actualmente existe una normativa obligatoria para la comercialización de huevos regulada por SENASA que exige datos muy básicos de etiquetado como establecimiento de origen y fecha de vencimiento, a los 30 días. Como si fuera poco esta normativa básica se incumple en gran parte de los productos, por ejemplo los maples siendo vendidos sin ningún tipo de etiqueta, lo cual representa una práctica ilegal de la industria. 

“Por otro lado, los argentinos no cuentan con la posibilidad de acceder a la información sobre el sistema productivo que se utilizó, es decir, qué condiciones de vida tienen las gallinas que producen esos huevos, ya que no existe legislación al respecto, generando un gran vacío legal y la imposibilidad de tomar decisiones informadas por parte de los consumidores”, explica Romina Viscarret, Directora de Sinergia Animal Argentina, una organización de protección animal dedicada a la eliminación de prácticas crueles en la industria alimentaria y que promueve alternativas más saludables y sustentables.

Huevos sin etiquetado, consumidores desinformados 

En Argentina, los consumidores compran huevos sin acceso a información sobre su sistema de producción. A diferencia de países de la Unión Europea, donde el etiquetado es obligatorio y especifica si los huevos provienen de gallinas en jaulas, criadas en suelo o en sistemas camperos, en Argentina los productores no están obligados a indicar esta información en los envases. Esto significa que los consumidores no pueden diferenciar si están comprando huevos de gallinas hacinadas en jaulas o de sistemas con mejores condiciones de bienestar animal. 

“Cinco de cada diez argentinos, en el segundo país más consumidor de huevos per cápita, desconoce cómo se producen los huevos a nivel nacional, cifra preocupante y escenario ideal para la propagación de publicidad engañosa", asegura Viscarret. 

Crueldad y riesgos para la salud 

El sistema predominante de producción de huevo en Argentina es el de las jaulas en batería, donde las gallinas viven confinadas en espacios mínimos, sin posibilidad de moverse libremente ni expresar comportamientos naturales. Hacinadas hasta con otras 10 gallinas en la misma jaula, cada una tiene un espacio disponible menor al de una hoja A4, lo que significa que no pueden caminar ni estirar sus alas por completo lo que les provoca intenso sufrimiento y frustración. 

A menudo son sometidas a otras prácticas crueles, como la muda forzada, en la que se les priva de agua y alimento hasta por hasta 7 días. A pesar de que las jaulas en batería han sido prohibidas o restringidas en muchos países, en Argentina sigue siendo el modelo predominante. De acuerdo con la industria, casi 58 millones de gallinas viven en estas condiciones.

“El problema del etiquetado no solo afecta a los animales, sino también a un derecho básico y constitucional de los consumidores sobre el acceso a la información veraz y a la salud pública”, agrega Viscarret. De acuerdo con Sinergia Animal, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha advertido que los sistemas de producción en jaulas tienen una mayor prevalencia de Salmonella en comparación con sistemas sin jaulas. 

“En un país donde los huevos se venden sin información clara sobre su sistema de producción, la falta de regulación representa un problema de salud pública que podría evitarse con un etiquetado adecuado. Sin trazabilidad ni etiquetado obligatorio, los consumidores argentinos se encuentran indefensos a la hora de tomar decisiones informadas que se alineen con sus principios éticos y sobre el cuidado de sus familias”, concluye Romina.

En la búsqueda de una solución, Sinergia Animal, junto con la Asociación Coordinadora de Usuarios,  Consumidores y Contribuyentes (ACUCC), presentó un proyecto de ley para implementar un etiquetado obligatorio de huevos en Argentina. Esta iniciativa permitiría a los consumidores conocer el sistema de producción de los huevos que compran y penalizar la publicidad engañosa sobre el bienestar de las gallinas y la salubridad pública. 

Sobre Sinergia Animal

Sinergia Animal es una organización internacional que trabaja en países del Sur Global para reducir el sufrimiento de los animales explotados por la industria alimentaria y promover sistemas de producción más éticos y sostenibles.

9 comentarios


Lo que describen es el típico caso donde el mercado solo no “corrige” nada: si la info no está en la góndola, la mayoría compra por precio y listo. Y encima, si se incumple hasta el etiquetado básico, es difícil creer que haya auditorías consistentes. Me hizo pensar en lo distinto que es cuando una plataforma sí te guía paso a paso en algo cotidiano, como ideas de estilo personal; con los alimentos debería haber esa misma claridad para decidir.

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Me pasa que compro huevos todas las semanas y nunca sé qué estoy financiando realmente, porque el envase rara vez dice algo útil más allá de la fecha. Con lo fácil que sería poner un sello claro del sistema productivo, pero bueno, parece que sin ley nadie lo hace. Tema aparte, el debate del “origen” me hizo acordar a esas cosas de transformar imágenes y que el resultado no te dice nada del proceso, como conversión a estilo Ghibli cuando estás jugando con fotos; acá esa falta de transparencia tiene consecuencias reales.

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Más allá del bienestar animal, la falta de rotulado también pega en lo sanitario y en la confianza básica: si ni figura origen/fecha como corresponde, ¿qué control real hay? Y después nos preguntamos por qué cuesta que la gente “elija informado” en cualquier tema; hasta en otras áreas terminás con catálogos de cosas sin contexto, como https://hrefgo.com pero aplicado a comida es peor. Un estándar de etiquetado más completo sería un buen primer paso.

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Me quedé pensando en el “vacío legal” que mencionan: sin datos sobre el sistema productivo, el consumidor compra a ciegas aunque quiera elegir distinto. Es curioso cómo la falta de información te deja igual de perdido que cuando intentás descifrar algo sin la clave; me acordé de a handy vigenere cipher tool que usé una vez para entender un texto. Acá la “clave” debería ser el etiquetado, no un misterio.

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El número de 553 huevos por segundo impresiona, pero lo más preocupante es que ni lo mínimo de SENASA se cumpla en muchos puntos de venta. Si no hay etiqueta, no hay trazabilidad y después nadie se hace cargo; es como cuando todo queda “en el aire” y la gente termina mirando cualquier cosa para distraerse, tipo https://blockblast.co mientras espera, en vez de tener info clara en el producto. Ojalá empujen una norma que obligue a declarar el sistema productivo.

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