5 razones por las que la piscicultura es tan terrible como la pesca salvaje


(Foto: Animal Outlook)


La cría de peces parecía una buena idea para muchas personas preocupadas por la pérdida de biodiversidad causada por la sobrepesca en los océanos. Pero ahora, la acuicultura representa el 47% de la producción total de pescado en todo el mundo y está a punto de superar a toda la pesca de captura para el año 2024.


Las piscifactorías son granjas industriales, pero bajo el agua. Esto significa que la mayoría de las mismas técnicas y estrategias perversas que se utilizan para explotar a los animales terrestres para obtener el máximo beneficio posible también se utilizan para los peces, camarones, ostras y mariscos. Estas granjas pueden construirse en lagos o en el mar, utilizando redes, jaulas o estanques construidos artificialmente en tierra. Y al igual que la cría de animales en tierra, la acuicultura genera una importante destrucción del medio ambiente.


La acuicultura no es una forma más ética y sostenible de consumir pescado y otros animales marinos. He aquí cinco razones que lo explican.



1. Los peces son seres sintientes


Los peces son seres sensibles con impresionantes habilidades físicas y cognitivas, como el uso de herramientas para conseguir comida o el recuerdo de las caras familiares de otros peces y humanos. Los estudios demuestran que son capaces de crear vínculos sociales, aprender de sus errores e incluso cooperar entre especies. Esto deja poco margen para cuestionar su capacidad de sentir una serie de sensaciones y emociones, incluidos el dolor y el placer. Estos descubrimientos significan que lo que hacemos a estos animales en las piscifactorías es increíblemente cruel.




Algunas especies de peces saben utilizar herramientas y diferentes estrategias para conseguir comida, como abrir las conchas golpeándolas contra las rocas.



2. Las piscifactorías suelen estar abarrotadas y sucias


Las piscifactorías no son muy diferentes de las granjas industriales de tierra que explotan pollos, cerdos y ganado: Los peces se crían en cautividad, a menudo con un espacio mínimo y una capacidad muy limitada para expresar sus comportamientos naturales, lo que a menudo provoca peleas y lesiones, debido al estrés causado por la alta densidad. En algunas granjas se utilizan incluso jaulas submarinas.


Ya sea en estanques sucios con agua de mala calidad, o en el mar o en lagos, los peces están sometidos a todo tipo de enfermedades y son parasitados por distintos patógenos, desde piojos de mar hasta hongos. Los que no se pudren hasta morir son sacrificados por asfixia o desollados, abiertos y destripados vivos, entre otros métodos crueles.




3. Las piscifactorías contribuyen al uso irresponsable de antibióticos


Dadas las condiciones sucias e insalubres en las que se crían los peces en las piscifactorías, no es de extrañar que se enfermen con frecuencia. Como forma de prevenir enfermedades y promover el crecimiento, los piscicultores suelen administrarles antibióticos, ¡incluso en las granjas marinas en el mar! Ni que decir tiene que esto conduce a la contaminación de los productos animales, el agua y el suelo, no sólo con antibióticos en sí, sino también potencialmente con bacterias resistentes a los antibióticos.


Científicos afirman que "la presencia de residuos de medicamentos antimicrobianos en los tejidos comestibles puede causar alergias, efectos tóxicos, cambios en la fauna microbiana intestinal y la adquisición de resistencia a los medicamentos" en los seres humanos, mientras que algunos estudios señalan que incluso los antibióticos prohibidos hace más de 10 años para las piscifactorías en algunos países todavía se pueden detectar en los productos de la acuicultura.


Esto no sólo es peligroso para la salud humana, sino que también es horrible para el medio ambiente. La mayoría de los antibióticos no son asimilados por los peces, sino que se vierten en el medio ambiente en forma de residuos, con el consiguiente impacto en ecosistemas como los manglares costeros.


4. La cría de peces conduce a la sobrepesca en los océanos...


A pesar de las buenas intenciones, es inexacto afirmar que la acuicultura resolverá el problema de la pesca insostenible. La razón es sencilla: Cada año se capturan en el mar entre 460.000 y 1.100.000 millones de peces sólo para alimentar a los peces de piscifactoría, como el salmón o la tilapia. En el caso del salmón, por ejemplo, las estimaciones de la industria dicen que se necesitan más de 800 g de pescado salvaje para producir 1 kg de carne de salmón, y esta cifra ni siquiera tiene en cuenta las capturas accidentales, animales marinos capturados accidentalmente durante la pesca en el mar. Esto significa que, en lugar de sustituir la pesca en aguas abiertas, la acuicultura está creando una nueva demanda, lo que contribuye a todos los peligros típicamente relacionados con la industria pesquera: agotamiento de los océanos, capturas accidentales, animales marinos atrapados en las redes de pesca y contaminación por plásticos.





5. ... Y a una enorme cantidad de otros impactos ambientales


El agotamiento de los océanos no es el único impacto medioambiental de la acuicultura. Cuando una gran cantidad de materia orgánica, como los sedimentos de las piscifactorías, llega a un lago, un río o el mar, su descomposición hace que florezcan las algas, lo que agota el oxígeno del agua y mata a la mayoría de las formas de vida de esa zona. Esto, conocido como eutrofización, supone más aportaciones de fósforo y nitrógeno que todas las aguas residuales municipales en algunos países.


Cuando se utilizan jaulas en los océanos abiertos, no es raro que los peces de piscifactoría consigan escapar a las aguas salvajes. El hecho de que no sean nativos de ese entorno los convierte en invasores, lo que puede poner en peligro el equilibrio de ese ecosistema al amenazar a las especies autóctonas, alterando su configuración genética mediante el mestizaje y diseminando enfermedades y parásitos.


Los estudios estiman que en algunos estados de EE.UU. se han introducido involuntariamente en la naturaleza al menos 50 nuevas especies por muchas fuentes, incluida la acuicultura. En 2017, en un bullado caso en el estado de Washington, miles de salmones fueron liberados accidentalmente en una Reserva de Área Natural después de que se rompiera un corral, lo que sigue siendo un gran problema hoy en día.


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