7 motivos por los que nadie quiere trabajar en la indústria de la carne

Las personas que ven escenas de crueldad animal en mataderos normalmente critican a los trabajadores por sus “terribles” actitudes. Eso es totalmente inapropiado. No solo los animales son asesinados y explotados por la demanda de carne, leche y huevos — y los consumidores son responsables de esto —, sino que también los trabajadores son víctimas de este sistema. Conoce el por qué:

1. El trabajo es duro, frío y doloroso.

El sacrificio y procesamiento de la carne son dos actividades que ocurren en líneas de producción. Primero, los trabajadores tienen que colocar animales vivos en una línea en movimiento o en un recinto específico para el sacrificio. Los movimientos repetitivos y el peso de los animales pueden hacer este proceso agotador.

Foto: We Animals

Cuando los animales están muertos, ellos son dirigidos a la evisceración y limpieza, y luego al empaque y transporte. Algunos de estos procesos son hechos por máquinas, otros por humanos. Los movimientos, cortes y deshuese de los cadáveres son tareas arduas: requieren rapidez, precisión y repetición, lo que hace que los trabajadores tengan dolores constantes.

Las personas en la línea de evisceración de aves pueden hacer hasta 60 movimientos por minuto, ¡durante todas sus horas de trabajo! La información de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos confirma que, entre los trabajadores de procesamiento de carne de res y cerdo, las lesiones causadas por el movimiento repetitivo fueron casi siete veces mayores que las de otras industrias privadas. Además, no es raro que tengan que trabajar turnos de doce horas o más y trabajar durante semanas sin descansos de fin de semana.

En general, los riesgos incluyen la exposición a altos niveles de ruido, equipos peligrosos, suelos resbaladizos, trastornos musculoesqueléticos y productos químicos peligrosos (incluido el amoníaco). Varios trabajadores en fábricas de empacadoras de carne trabajan en áreas refrigeradas, en las cuales, incluso si usan el uniforme adecuado, a menudo sienten frío.

Estos problemas no son casos aislados y no ocurren sólo durante algunos minutos del día, son patrones de la industria, incluyendo a las mayores procesadoras de carne del mundo, y las personas tienen que soportar estas condiciones durante toda la jornada de trabajo.

2. No es raro ver mutilaciones

Una vez que las personas manipulan cuchillos y máquinas cortantes tienen que hacer movimientos rápidos porque los pedazos de animales están pasando sin parar por las esteras, no son raros los casos en que los trabajadores terminan heridos — desde cortes más superficiales, hasta amputaciones y muertes.

En los Estados Unidos, según la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, cada mes, se informan al menos 17 incidentes "graves" que involucran "hospitalizaciones, amputaciones o pérdida de un ojo" en plantas de carne. Por ejemplo, a un empleado le amputaron el brazo izquierdo en el hombro después de que lo metieron en una máquina durante el saneamiento.

3. Es emocionalmente difícil

Seamos honestos, la mayor parte de las personas en el mundo no son perversas y no les gusta ver animales muriendo todos los días. Tener que enfrentar esa realidad y poner a los animales en esta posición es una carga emocional pesada para la mayoría de personas que trabajan en mataderos — no es sorpresa que esta actividad sea relacionada con el trastorno de estrés postraumático y otros problemas mentales como desapego emocional, abuso de sustancias, pérdida de la concentración, trastornos del sueño, depresión y comportamientos violentos.

"Lo peor, y más grave incluso que el riesgo físico [de accidentes de trabajo] es la carga emocional. Los cerdos en el suelo del matadero se acercan a nosotros como un perro. Dos minutos después tengo que matarlos – golpeándolos con un palo hasta su muerte", relató un trabajador al periódico Metro.

Foto: We Animals

4. Los sueldos son muy bajos

Un artículo de Bloomberg dice que, en Estados Unidos, los trabajadores de mataderos ganan la mitad que los conductores, bajo condiciones deplorables como se describen arriba. Esta es la realidad de prácticamente todos los países.

No es coincidencia que toda la industria de la carne esté teniendo dificultad para mantener a sus trabajadores y que las tasas de rotación sean tan altas. La verdad, sólo personas muy desesperadas por un empleo aceptan trabajar en mataderos y frigoríficos: eso explica porqué estas fábricas concentran tantos inmigrantes y personas extremadamente vulnerables.

Foto: We Animals

5. Hay muchos casos de trabajo esclavo

¿Si dentro de los mataderos y frigoríficos las condiciones de trabajo son terribles, qué decir de las granjas?

En Brasil, uno de los mayores procesadores de carne del mundo, el trabajo esclavo en las granjas de ganado es de conocimiento general y más de 10 mil personas fueron rescatadas entre 2003 y 2010 de granjas que proveen a los mayores procesadores y vendedores de carne del mundo: supermercados como Walmart y redes de comida rápida como McDonald’s y Burger King.

La Organización Internacional del Trabajo estima que 62% de todos los casos de trabajo esclavo en Brasil están relacionados directamente a la producción de ganado, por no hablar de casos que involucran cerdos y soja (en gran parte destinada a la producción animal). Entre las violaciones a los derechos humanos, autoridades encontraron personas que simplemente no recibían pagos, no tenían acceso a tratamiento médico, no tenían libertad de ir y venir, tenían que beber la misma agua que los animales, eran mantenidas en servidumbre por deudas con los ganaderos y eran amenazadas con armas. Incluso hay un caso de un trabajador que fue torturado y marcado con un fierro caliente usado para el ganado. Lee más sobre su historia en este artículo de la CNN.

Foto: We Animals

La industria de frutos del mar en Tailandia, es la tercera mayor exportadora del sector a nivel global, vende a grandes distribuidores alrededor del mundo y recientemente se vio envuelta en "sistemáticas prácticas ilegales y terribles abusos a los derechos humanos", dice el Human Rights Watch.

“El trabajo forzado es rutina. Los trabajadores que entrevistamos describen haber sido traficados en embarcaciones, presos en trabajos que no podían dejar, abuso físico, falta de alimento y condiciones de trabajo terribles. Lo peor para ellos era no recibir pago – el daño psicológico y la indignidad era lo más difícil de aguantar”, describió Brad Adams, director del Observatorio de Derechos Humanos en Asia, a The Guardian.

6. Los trabajadores se exponen a patógenos

En tiempos de pandemia y de emergencia de nuevas enfermedades provenientes de animales, también es importante notar que estos trabajadores están especialmente expuestos a patógenos como virus y bacterias, una vez que están en contacto directo con fluidos y excrementos de los animales todos los días. Cuando nuevas enfermedades aparecen, los trabajadores están en la primera línea de contaminación.

Foto: Andrew Skowron

7. Están siendo forzados a trabajar durante la pandemia

En muchos países los mataderos y frigoríficos son considerados una actividad esencial y permanecen operando durante la crisis del Covid-19. ¿El resultado? Las fábricas con muchos empleados se están volviendo un punto focal para la diseminación del virus. La verdad es que un frigorífico llamado Smithfield, el noveno procesador de cerdos en Estados Unidos, se volvió una de las mayores zonas de contaminación del Covid-19 de todo el país, con al menos 644 casos confirmados hasta el momento.

"La fuerza de trabajo de Smithfield está compuesta en gran parte por inmigrantes y refugiados de países como Myanmar, Etiopía, Nepal, Congo y El Salvador. En la fábrica se hablan más de 80 idiomas diferentes. Las horas de trabajo son largas, el trabajo es agotador y estar en la línea de producción significa estar rodeado de otros trabajadores", relató a BBC, que menciona que otras procesadoras de carne, como JBS y Tyson Foods, también reportaron diversos casos de empleados infectados e incluso muertos.

Estas fábricas dependen fuertemente del trabajo de inmigrantes — que muchas veces no hablan el mismo idioma, no tienen acceso a servicio médico, y tienen miedo de buscar ayuda y ser deportados —, lo que hace que la propagación del virus sea una bomba de tiempo. El hecho de que las empresas escojan no detener sus operaciones solo hace más evidente que no les importa la salud ni la vida de sus trabajadores.

Los trabajadores de mataderos y frigoríficos son una población extremadamente vulnerable, reciben unos de los sueldos más bajos del mercado por un trabajo extremadamente duro y están expuestos a patógenos y otros riesgos. Una industria que no tiene respeto por los animales ni por el medio ambiente, difícilmente va a hacer un esfuerzo por aliviar las vidas humanas.

Si no quieres ser parte de eso, existe una alternativa. Nuestra alimentación puede ser un medio para apoyar a pequeños productores, la agricultura familiar, y un sistema más justo y sustentable, que no perjudique a los animales ni a lo humanos. Por favor considera una alimentación sin carne, leche y huevos. Haz click aquí para saber más.