Los mayores productores de leche emiten tantos gases de efecto invernadero como todo el Reino Unido

Según un nuevo informe del Instituto de Agricultura y Política Comercial, una organización sin fines de lucro que promueve sistemas alimentarios y agricultura sostenibles, las 13 compañías lácteas más grandes del mundo en conjunto emiten la misma cantidad de gases de efecto invernadero que el Reino Unido. Reino Unido, la sexta economía más grande del mundo.

En solo dos años, en 2017, estas emisiones aumentaron aproximadamente un 10%, incluso después del Acuerdo de París en 2015, casi alcanzando el nivel de emisiones anuales en el Reino Unido, que es responsable de 350 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

Foto: We Animals

Otro aspecto interesante de la investigación es que afirma que el crecimiento de los gigantes de la leche durante las últimas décadas ha obligado a que el precio de la misma caiga por debajo del costo de producción, una situación que generó crisis en aquellas familias que dependen de la actividad, mientras que los agricultores comenzaron a exigir subsidios para poder sostenerse económicamente.

Más del 90% de las emisiones de la industria láctea son generadas por las vacas, principalmente en forma de metano, un potente gas de efecto invernadero, y dióxido de carbono y óxido nitroso resultantes de la producción de envases, transporte y fertilizantes.

"Las emisiones de metano tienen un gran impacto y calientan el planeta a corto plazo, lo que significa que pueden desencadenar un cambio climático descontrolado", dijo Joseph Poore, investigador de la Facultad de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford.

Y hay más: en 2016, tres de las más grandes compañías de carne del mundo, JBS, Cargill y Tyson, fueron responsables de más emisiones de gases de efecto invernadero que Francia. A su vez, las cinco compañías más grandes emitieron más contaminantes que las principales compañías petroleras, como Exxon, Shell y BP.

Foto: We Animals

Las emisiones globales de gases de efecto invernadero deben reducirse entre un 80 y un 90% en la segunda mitad de este siglo. Los expertos advierten que incluso si dejamos de producir energía y transporte para reducir las emisiones de dióxido de carbono, eso no sería suficiente para lograr el objetivo, ya que los gases emitidos por la agricultura son mayores y más destructivos.

Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) afirma algo similar: "Para controlar el aumento de la temperatura, el sector lácteo tendrá que reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y trabajar para lograr una menor huella de carbono".

El principal problema es que la demanda mundial de productos lácteos está aumentando y no hay forma de que el mundo tenga suficientes productos animales para abastecer aquella demanda de manera sostenible. En la segunda mitad del siglo, habrá un crecimiento aún mayor en la población mundial y, si nada cambia, una mayor demanda de dietas ricas en carne y productos lácteos, lo que significa que las emisiones agrícolas globales podrían duplicarse en 50 a 60 años. Esto se debe a que algunas personas creen, profundamente influenciadas por la publicidad, que beber leche y comer carne es saludable y necesario.

Pero, de hecho, es todo lo contrario: la leche no es tan buena para la salud. Un estudio encontró que cuanta más leche habían consumido los hombres adultos durante su adolescencia, más fracturas óseas tenían cuando al crecer. Además, otro estudio demostró que el consumo de productos lácteos está relacionado con el cáncer de próstata y de mama, la susceptibilidad a la diabetes y hasta puede causar una muerte prematura.

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