Carne vendida por Grupo Éxito proviene de deforestación ilegal, revela investigación


Una investigación encubierta de la EIA (Agencia de Investigación Ambiental) en la región del Amazonas reveló que algunos supermercados colombianos, entre ellos el Grupo Éxito, venderían carne proveniente del parque natural Serranía de Chiribiquete, un área de bosque protegida y declarada como patrimonio natural y cultural de la humanidad por la UNESCO.


El registro se realizó durante 18 meses e hizo seguimiento al proveedor directo de Grupo Éxito y Colsubsidio en todos los eslabones de la cadena. La compañía, cuya capacidad de venta ronda en 2000 animales mensuales, posee fincas propias, arrendadas y mantiene relación con proveedores indirectos, siendo uno de ellos un socio comercial encargado de cebar el ganado desde hace más de una década. Los investigadores descubrieron que este productor lleva a cabo el engorde en un predio de 800 hectáreas, ubicado en el norte del parque Chiribiquete, el área protegida continental más grande de Colombia.


La EIA pudo comprobar que 400 de estas 800 hectáreas corresponden al bosque de la reserva que fue tumbado y convertido en pastos para la ganadería durante el año 2019. En las grabaciones recogidas por la agencia, el propietario confirma que para el año 2020 tenía 600 reses bajo su tutela y que piensa deforestar el resto del predio para continuar engordando vacas. Al mismo tiempo, reconoce que se trata de un territorio protegido, pero afirma que la entidad reguladora (los Parques Nacionales Naturales) solo lo “ha molestado a veces, pero que casi no lo hace”.


De acuerdo con el testimonio, son grupos al margen de la ley quienes dan la “autorización” para expandir la finca y a los que se les debe realizar un pago anual de 10.000 pesos colombianos por cada animal que posea. Incluso, emiten sus propios recibos con un sello para llevar un registro de contabilidad y promete, a cambio, cuidar a los productores.



Ganadería informal, ilegal e insegura


La informalidad de la actividad ganadera en Colombia alcanza niveles alarmantes. Si bien el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) tiene la responsabilidad de vacunar a las 28 millones de reses que existen en el país – lo que implica conocer si están ubicadas en áreas protegidas –, no hay suficiente articulación entre las entidades para que haya una acción coordinada y efectiva frente a la deforestación, es decir que no existen mecanismos de trazabilidad para los productos animales de consumo. Adicional a esta problemática, se estima que, entre el contrabando y la clandestinidad, entran a la economía ganadera 600 mil animales anuales para el sacrificio; lo que supone enormes riesgos para la salud pública de un país, donde solo el 14% de las plantas de carnes cumple con las normas sanitarias definitivas.


La emergencia por el cambio climático tampoco da espera. De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), en caso de no implementar medidas para lograr una adaptación, Colombia perdería en promedio anual 0,5 por ciento de su PIB en el período de 2011 – 2100, esto equivale a 3,8 billones de pesos por año. Sin mencionar las pérdidas en términos de recursos naturales y el peligro para las vidas humanas: la creciente demanda y consumo de productos animales no solo representa una inmensa crueldad, también está impulsando serias amenazas para el presente y el futuro.


¿Compromisos que se quedan en el papel?


Frente al escándalo que suscita esta investigación, el Grupo Éxito respondió en un comunicado que “no tiene conocimiento en la que se vincule de manera directa o indirecta a alguno de sus proveedores cárnicos con la deforestación en el PNN Chiribiquete” y que dará inicio a una investigación. El supermercado ha promocionado ampliamente su “modelo de ganadería sostenible” y, en 2019, firmó un acuerdo voluntario para “eliminar la deforestación, promover la restauración y así reducir la huella de carbono de la cadena cárnica bovina”.


Por su parte, la ONG internacional Sinergia Animal inició una campaña dirigida a los almacenes Éxito debido a que aún no ha anunciado una política clara y completa para dejar de utilizar huevos de gallinas enjauladas: una práctica controvertida y extremadamente cruel para las gallinas ponedoras, que también representa un riesgo para la seguridad alimentaria. El año pasado, la organización lanzó una investigación sobre uno de los proveedores de huevo de la compañía, revelando las terribles condiciones a las que son sometidas miles de aves. Si quieres ayudarlas, firma la petición.